09.25.06
La vida
La vida es la constante sorpresa de saber que existo.
Rabindranath Tagore
Si no te llega piensas que el amor es cruel, también lo piensas si te hace sufrir, ¿quién no ha sufrido alguna vez por amor?. Creo que todo este sufrimiento es evitable y que surge porque tal vez tengamos una visión incorrecta de lo que es el amor.
Para mi (después de mucho darle vueltas al asunto) el amor es armonía, creo que es una dirección, en forma de conducta, que si la sigues, tú y todo actuáis sincronizados, en perfecta sincronización.
Cuando amas a alguien sinceramente, la otra persona se convierte en una prolongación de tu ser que te engrandece, y tu igualmente engrandeces a esa persona, sin miedos ni deseos mayores que ese amor que se sobrepone a todo. Al igual sucede con el amor a la naturaleza, al arte, a la música, al baile, a la escritura… en resumen, a todo, porque todo está conectado.
En cambio, creo que muchas personas confunden el amor con el deseo de amar o el deseo de ser amados, y los deseos duelen, siempre duelen, tanto si los consigues como si no. Un deseo te consume por querer conseguirlo, o te deja vacío por haberlo conseguido y no saber porque sustituirlo, o porque diablos no te deja con buen sabor de boca si era aquello que te movía con tanta fuerza. Pero no hay que equivocarse, el deseo no te engaña, surge como algo instintivo, del plano físico y se queda ahí, sacia tus necesidades más primarias pero no llega a llenarte a otros niveles porque no se mueve en ellos.
Sin embargo, a veces nos resulta muy difícil no sentirnos esclavos del amor, que nos vapulea a su antojo, cuando somos nosotros mismos los que estamos cediendo nuestra libertad al deseo de amar o ser amados de una u otra manera. Por lo que terminamos culpando al amor, queriendo incluso alejarlo de nuestras vidas por que nos duele. En fin, soluciones a mi modo de ver algo cobardes, y que todos hemos utilizado, porque son más fáciles que admitir que no es del todo correcta nuestra forma de ver la realidad y ver que no sabemos amar, que a amar se aprende amando.
Pero lo cierto es que el amor nunca te hace sentir mal, te haces sentir mal tú, el amor no duele, tú dejas que te duela ese deseo que crees que es amor.
El amor te hace madurar, te hace crecer si se da, si no dejas que se pierda en el tiempo, porque sino poco a poco no sabrás donde encontrarlo, así que al menos yo intentaré darlo un poco más, porque cada vez me doy más cuenta de que el amor está en todo y es todo.
Describiré en papel
lo que no supe hacer,
exploraré mundos, universos,
y en ellos te encontraré.
Inventaré en papel
que te dije que te quiero
y que nunca te perderé,
que robé al amanecer su brillo
para despertarte con él.
Imaginaré en papel
jaulas sin barrotes,
libertad sin miedo,
amores tan fuertes
que nos hagan estremecer.
Plasmaré en papel
que la realidad se balancea
que a veces estamos en la cima
y a veces nos toca caer.
Dibujaré en papel
lo que siento
para no olvidar a que sabe,
lo que pienso
para así, de mi mismo aprender,
equivocarme, acertar,
pero poco a poco crecer.
Acariciándote pasaría la vida entera
porque tu cuerpo necesita caricias
porque podría escribir lo que siento
en ti, con la yema de mis dedos
ver mis manos deslizarse por tu pelo
guardar tu encanto en mis ojos
cerrarlos y conservar el recuerdo
para los días bajos en los que tenerte dentro
es la salida del laberinto de mis sentimientos
Acariciándote el mundo es más tierno
y besándote, me elevas a lo eterno,
porque no caigo en el placer de tu cuerpo
con más facilidad que en la hermosura
de la inmensidad que hay dentro.
Acariciándote el camino es recto
y este amor no cabe en mi pecho
así que lo deposito entre tu piel y tu corazón
para que nunca vayas a olvidar
que ganaste mi amor
para que siempre,
incluso en la oscuridad,
sepas que lo llevas por dentro.
Acariciándote las nubes se dispersan
para hacerme sentir que estoy en lo cierto
que el amor es lo único que llena
el amor que se da, el que no espera
el que nunca se cansa de luchar por lo que ama
el que necesita el mundo real,
el que no queda dentro.
Quizá mañana…
Despertemos y no inventemos más guerras, ni más enemigos de nuestra felicidad que nosotros mismos.
Olvidemos nuestra felicidad para darnos cuenta de que crece en el corazón de cuanto nos rodea.
El dinero no nos seduzca y el deseo no sea mayor que nuestra voluntad de ser mejores.
No hagamos envejecer nuestro espíritu y dejemos de ver gente para encontrar personas.
La soledad no exista si entendemos que la vida nos acompaña en un rayo de sol, el canto de un pájaro o el sonido del discurrir de las aguas de un río.
Tengamos que buscar en el diccionario matar, engañar, robar, ..., para recordar su significado.
Miremos a una persona y no creamos saber nada cuando realmente no sabemos nada.
No idolatremos el cuerpo, no nos rodeemos de superficialidad y mentiras dulces que ocupan momentos pero nos dejan vacíos.
Dejemos de cargar con el odio, el rencor, y todos los negativos sentimientos que no nos dejan ser libres.
Seamos valientes para sabernos puros y luchar porque nuestra vida así lo refleje.
Decidamos apostarlo todo por un sueño, incluso cuando podemos equivocarnos, en vez de observar la vida desde lejos.
Inspiremos pensamientos y sentimientos positivos plasmándonos en un buen recuerdo que asegure nuestra inmortalidad.
No culpemos una sola decisión y entendamos que la vida es una inmensa cadena de decisiones.
No esperemos a que pase lo que hoy es futuro para recordarlo con melancolía.
Quizá si suficientes personas lo creemos así ese sea nuestro mañana…