03.29.07
Entendiendo el mundo
Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
Rabindranath Tagore
Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
Rabindranath Tagore
Capturando el momento
tu amor se deposita
entre mi espíritu
y un agitado pecho
toco tus deseos de unirte
como si el tacto de mis dedos
pudiera prolongar
esta sensación de que por fin
funciona el universo
nada más importa
y la miseria de nuestros corazones
desaparece ante el fluir
de un esperanzador horizonte nuevo
todo vibra al unísono
sobre un fino manto
que cubre nuestros anhelos
y destruye todos nuestros miedos
de algún modo entiendo
mucho de lo que no comprendía
o hallo el camino correcto para verlo
cuando miro tras tus ojos
y descubro que lo que veo
es desconcertantemente bello
Pues nada, como contaba bruma en su blog, ahora contaré yo 6 rarezas muy mías.
1- Mi memoria es pésima, me cuesta recordar los nombres de las personas (aunque siempre recuerdo una cara), algunas cosas que me contaron, etc. Las fechas son un tema a parte…
2- Soy bastante desordenado, mi mente funciona mejor en desorden (eso es al menos lo que yo me digo, pero empiezo a pensar que es mentira).
3- Puedo resultar demasiado duro en determinados momentos con algunas personas porque también lo soy conmigo mismo.
4- Me cuesta mucho hacer amigos, que no conocidos, hablo con quien sea, con absolutamente todo el mundo, pero la amistad para mi es algo mucho más que reirse con alguien un rato.
5- Puedo resultar frío con las personas que no me caen bien porque me cuesta horrores decir cosas que no siento y además luego me hacen sentir fatal porque sé que me estoy engañando. Si no me caen ni bien ni mal pues trato a la persona con normalidad.
6- Me encanta saber de todo, me pregunto cosas de todo tipo y cuando esas preguntas las hago en voz alta a veces me miran con cara rara jejejeje.
Bueno, eso es un buen resumen de mi lado oscuro.
Dejé lo mejor en un lugar
al que ahora no sé regresar
un sentimiento extraño
me hace andar en círculos
y me pregunto que actos
o palabras te valdrán
para no hacer llover en tus ojos
y sentir que todo funciona
que lo importante no acaba
y que siempre puede empezar
dejé el tiempo en un estante
porque el corazón
no me atrevía a encontrar
y mis palabras
se hicieron torpes y delgadas
tan delgadas que no sabían hablar
echo de menos las tormentas,
lanzarme temerariamente a navegar
en mares tempestuosos,
inmensos, infinitos y bellos
de color rojo sangre,
blanco de sonrisas,
compuesto de lágrimas derramadas
de tristeza y felicidad
dejé de entrar en mi mismo,
de encontrarme a solas,
de volar sin alas,
de gritar al mundo
que sí se puede cambiar,
de desnudarme
en este baile de disfraces
en el que convertimos la realidad
dejé de pasar páginas
por que cada una dolía
y me sentía débil y loco
de seguir pasando
páginas amargas que podía evitar
todo porque no me había dado cuenta
de que todo eso es la vida
y sin eso no se puede avanzar
Bueno Bruma, ya he puesto algo
Uno empieza creyendo que sabe algunas cosas, más tarde se da cuenta de que no sabe casi nada y con el tiempo ve que le da demasiada importancia a lo que cree y no a lo que sabe.
Un día me pregunté que era lo que realmente sabía, aquello en lo que no albergaba la más mínima duda y al principio no supe decir nada, en mi mente había muchos datos pero no el modo correcto de interpretarlos, muchas situaciones con distintas personas, en distintos lugares, pero tampoco existía seguridad en como había que aprovechar lo que me habían aportado y qué era lo que realmente se podía sacar de aquello. En cambio, cuando me puse a pensar en lo que creía o suponía, todo aquello que no sabía con mucha seguridad, descubrí para mi pesar que era mucho, creía cosas de personas, de hechos, de circunstancias, etc, que me aportaban cierta (falsa) seguridad sobre determinados temas. Demasiado, a mi modo de ver, para enfrentar una realidad que no se puede afrontar lo que uno cree sino con lo que uno sabe, y eso, en mi caso, era muy poco.
La mente necesita descanso, como el cuerpo, no darle ese descanso la agota, llenarla de desinformación en forma de creencias que no se fundamentan en nada no creo que ayuden a salir adelante, pero eso lo veo ahora. Las creencias para la mente son como la comida rápida: se preparan rápido, se comen rápido y la salud del cuerpo (en este caso la mental) lo termina pagando.
En ausencia de cosas seguras, de certezas, uno termina llenándose de lo que sea y “lo que sea” no nos ayuda sino a instalar prejuicios que no nos hacen valorar la realidad como es, a parte de que no nos permite conocer muchas temas a los que no les damos una oportunidad porque “creemos que no nos sirven”.
Creer algo es peligroso, porque creyendo algo uno se queda con la tranquilidad de no tener que indagar más en un determinado tema, porque como la creencia es tan frágil y se sustenta en una fe que debe ser sin límite, el mismo hecho de plantearse una duda la destruye, por eso es importante darse cuenta de lo que uno cree o supone, y de lo que uno sabe, y diferenciarlos.
Personalmente yo apuesto por saber cosas, aunque sólo llegue a saber muy pocas en esta vida, pero quiero vivir con unos pilares sólidos que me permitan construir cosas de verdad.