10.27.07
La maquinaria
La maquinaria se empeña en decir que sabe lo que necesito, aún cuando todavía yo no lo sé con certeza.
La maquinaria siempre preferirá convencerme a hacerme pensar.
La maquinaria no entiende de personas, para ella no somos más que gente.
La maquinaria se engrasa con quien no desarrolla ideas propias, con cada persona que no las defiende, que no las contrasta, con quien teme ser libre.
La maquinaria necesita etiquetarte, y si no puede te considerará, de algún modo, una amenaza.
Si la maquinaria elige el sí, será difícil mantener el no y viceversa, pero el placer de ser uno mismo no puede encontrarse dentro de ella.
La maquinaria no te acoge, no te protege, sólo permite que te escondas tras ella.
Seguir los dictados de la maquinaria casi siempre es lo más fácil, a corto plazo.
La maquinaria encuentra su fuerza y trabaja desde el miedo que sentimos todos a ser distintos, a sentirnos excluidos, rechazados.
Ir sistemáticamente en contra de la maquinaria es acercarte a la maquinaria por el extremo opuesto.
La maquinaria se apoya en la tradición, teme el cambio, los desafíos al poder establecido y principalmente las ideas de mentes despiertas que no se sometan a su yugo.
Tomar parte en la plena continuidad de la maquinaria y ser libre, son acciones mutuamente excluyentes.
La maquinaria es el modo de funcionar de la sociedad, de desarrollar ideas colectivas que a menudo disuelven la individualidad. Este modo de funcionar a veces parece lógico, a veces ilógico, a veces con alma y muchas veces desalmado, compuesto por personas que a menudo no actuamos muy humanamente, movidos por el miedo al que dirán, al que sucederá, escudándonos en la seguridad de lo establecido, de cómo entendemos que funciona esa maquinaria.
A estas alturas, lo único de lo que estoy seguro es de que no hay nada absolutamente seguro, que hay que arriesgar a veces lo aparentemente cierto por lo incierto, porque las verdades compradas como inmutables casi nunca funcionan, aunque sean entendidas como ciertas por millones de personas, y sólo lo que aprendemos por nosotros mismos queda ahí para siempre, o al menos por mucho tiempo. Así que hagamos que la maquinaria escuche a las personas.
Caminante Kamikaze Said:
Noviembre 3, 2007 at 3:12 pm
Nadar contra corriente siempre es más difícil a corto plazo, pero es mucho más satisfactorio a largo. Ser librepensador no tiene precio e internet es una buena arma para llamar la atención de aquellos que se dejan llevar por la inercia.
Me gusta mucho tu blog. Un saludo
Pasear por el filo
Victor_X_X Said:
Noviembre 4, 2007 at 4:03 pm
Gracias Caminante Kamikaze, nadar contra corriente es difícil pero cuando uno se da cuenta de que el camino propio es distinto al de todos los demás, ni mejor ni peor, sólo distinto, se da cuenta también de que ninguna otra opción que no sea seguir ese camino tiene sentido. Un saludo
Elle Said:
Diciembre 4, 2007 at 10:03 pm
Es tan cierto. Y agrego lo siguiente, que no debemos aferrarnos a todo, pues todo es efímero, y al hacerlo sufrimos. El miedo es útil hasta que nos convierte en inútiles. Al final todos morimos, y esta vida es tan corta y sólo existe para ayudarnos a evolucionar, pero lo olvidamos, y nos detenemos en los detalles, obviando la infinita belleza del cambio.
Muy buen blog, espero que no te moleste que venga por aquí más a menudo.
Saludos! (: