06.06.08
Verdades
Siempre he pensado o creído cosas que más tarde se derrumbaron, verdades que me parecieron definitivas, pero que con el tiempo me he dado cuenta de que lo único que realmente me hizo creer que eran definitivas, era mi propia inseguridad.
Esa inseguridad fue la que me llevó a querer estar seguro de cómo funcionaba todo, a poder decir “esto es cierto y esto otro no”, lo que me permitiría sentirme tranquilo al ver que sabía donde estaba la línea que separaba lo cierto de lo que no lo era. Lo que llamé “cierto” es lo que defendería como “mis ideas”, aquello que entendía que me definía, lo que llamé “falso” es lo que provocaba un conflicto en mí, porque iba en contra de mis ideas y por tanto entendía que iba en contra mía.
Asumiendo con convicción lo que era cierto y falso, y casi sin darme cuenta, adormecí mi mente, porque cuando a la mente le dices que algo “es cierto”, así, sin más, sin ningún tipo de matiz, sin posibilidad de constante revisión, le estás diciendo que no se esfuerce, que ese terreno está ganado, la lucha por alcanzar la verdad acaba ahí y entonces la mente para, se vuelve rígida e incapaz de entender que la realidad que vemos es sólo parte de la realidad que es.
Sinceramente, creo que no se puede alcanzar ninguna verdad desde un razonamiento que no parta limpio. Un razonamiento que inicie su búsqueda desde lo asimilado como cierto, dejando como punto de partida verdades inalterables, indiscutibles, valorando la validez de la nueva información adquirida en función de si encaja o no en nuestro sistemas de ideas anteriores, o si simplemente nos gusta lo que vemos o nos desagrada, siempre será un razonamiento incompleto e inexacto.
Sólo desde la observación sin pretensiones, sin miedos, sin esperanzas o deseos, se puede empezar a entender la realidad tal como es, creo que sólo así podemos captar ciertos destellos de lo que es una realidad mucho más grande y sencilla en esencia de lo que acostumbramos a ver.
La realidad escapa a nuestros ojos porque no dejamos que vean todo aquello que entendemos como una contradicción a lo que anteriormente habíamos llamado realidad, que habíamos ido construyendo, como un muro muy pesado que debía protegernos, que debía darnos las claves para saber enfrentar las situaciones de la vida, pero a menudo demostró ser inútil porque las ideas fueron creadas basándonos en el pasado y el pasado ya no existe, existe el presente al que no miramos a los ojos, debían prepararnos para el futuro, pero el futuro que esperábamos nunca resultó ser el presente que vivimos.
La realidad está cerca de nosotros cuando miramos a través de los ojos inocentes del niño que fuimos, del niño que somos, que pregunta todo, incluso lo que cree saber, al que todo le sorprende, que trae su mente vacía de ideas de si mismo y de lo que le rodea, que realmente vive atento al presente, que no teme sentir, para el que nada es imposible. La realidad está cerca de nosotros cuando más que buscadores (porque un buscador siempre está predispuesto a encontrar algo) somos observadores incansables, eternos aprendices de la vida, dispuestos a admitir cualquier verdad si la percibimos como cierta, y a desmentirla si al segundo la percibimos así, la verdad aún queda lejos, pero su camino resulta fascinante.
Bruma Said:
Junio 30, 2008 at 9:35 am
Fascinante tu manera de plasmar tus ideas, Vic, y un placer leerte.
La observación, la no expectativa, desmantelan la certeza… esa tan carente de forma como el bien y el mal, como todo lo absoluto.
Estoy de acuerdo contigo, el camino resulta fascinante, por muy duro que sea en ocasiones.
Un gran abrazo…. .
Victor_X_X Said:
Agosto 12, 2008 at 1:46 am
Un abrazo enorme Bruma, gracias por tus comentarios