10.01.09
Un poco de mí
La primera vez que buscas dentro de ti solo hallas confusión, todo se encuentra enturbiado por el miedo a lo que puedas descubrir, temes darte cuenta de que eres débil, feo, mala persona, de que no eres lo que te gustaría ser. Si tras algunas malas impresiones iniciales aún sigues interesado en la búsqueda, podrás verte con mayor claridad, siempre que lo hagas con un poco de sinceridad hacia ti mismo y una verdadera voluntad de conocerte, para saber lo que quieres, lo que eres, hacia donde deberías ir, por qué eres así.
Según avanzas y muy poco a poco vas creando un espacio, tú espacio, como si se tratara de un pequeño taller abandonado en los suburbios de una ciudad donde nada parece funcionar, o un laboratorio de experimentos con apenas uno o dos elementos que emplear. Pero la situación va mejorando conforme continúas indagando, investigando en ese laboratorio/taller, hallas respuestas incluso antes de haberlas formulado, a veces aparecen como una inspiración, tal vez proveniente de un trabajo anterior ya olvidado en ese laboratorio/taller, y aunque a veces todo lo que nos rodea parezca carecer de ese sentido, algo en ti es capaz de captarlo, como por arte de magia, porque el que ha trabajado ahí siempre encuentra una razón, o un indicio de razón.
Trabajar en ese laboratorio/taller requiere sobre todo mucha sinceridad, total honestidad, bajarse del trono de la soberbia, mancharse las manos con el barro del que esta hecho uno mismo y saber que muchas cosas de las que encontrarás no te gustarán. Con el tiempo vas descubriendo que los que trabajan en este laboratorio/taller no son tan elegantes, ni lucen tanto como los que trabajan en el laboratorio/taller de la proyección de una buena imagen, pero tu trabajo es real, un avance, y el suyo un mero autoengaño.
Si trabajas en el taller/laboratorio del autoconocimiento (me gustaría llamarlo así) seguramente encontrarás más dificultades que quien sencillamente se limita a seguir la corriente predominante en ese momento en la sociedad en la que se halle inmerso; si la sociedad en la que vives te gusta al completo, tal vez sea esa la opción que deberías seguir, pero si estás convencido de que hay algo que no funciona, puede que la solución sea seguir trabajando en uno mismo.
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”, “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera” son frases, de León Tolstoi y Albert Einstein respectivamente, que en esta ocasión me gustaría hacer mías. Todos podemos hacer algo por los demás, por nosotros, por el mundo que nos rodea y del cual formamos parte, pero la clave no está fuera, somos nosotros mismos, los únicos seres sobre los que podemos ejercer un control total, y si nos conocemos, y actuamos en consecuencia este mundo, nuestro mundo, cambiará, aunque sólo sea un poco y lo hará a mejor.